El ser humano ha usado el arte como modo de expresión antes incluso de que apareciera el lenguaje verbal, y los psicoterapeutas han visto el proceso artístico como una forma de expresar sentimientos y conflictos internos. La práctica del Arte como Terapia se basa en el conocimiento de las técnicas psicológicas. Se trata de un modo de reconciliar problemas emocionales, fomentar la autoconciencia, reducir la ansiedad, ayudar a orientarse hacia la realidad e incrementar la autoestima.
El arte supone una forma fácil y cómoda de bucear en el interior de la psique, sacar los conflictos al exterior y manejarlos de un modo indirecto, transformándolos de manera creativa. Al mismo tiempo, según los estudios realizados, el arte afecta al sistema nervioso autónomo, al equilibrio hormonal y a los neurotransmisores cerebrales. Se produce un cambio en la actitud, el estado emocional y la percepción del dolor, consiguiendo llevar a una persona desde un estado de estrés a otro de relajación y creatividad. Nos conecta con la parte más profunda de nuestra psique, donde reside el poder curativo que todos poseemos.
Un niño afectado por un hecho traumático, encuentra en el arte un modo indirecto de interaccionar con el terapeuta y de comunicarse. Su creación es la grieta a través de la cual el terapeuta logra alcanzar sus sensaciones, y de que el niño se sienta seguro en el marco de la terapia artística: un lugar donde todo es predecible y las fronteras estás bien establecidas. Este tipo de terapia les ayuda a explorar el espacio y a desarrollar diferentes formas de representación; potencia la comunicación y les ayuda a dar forma y sentido a sus experiencias.
No se trata de hacer una genial obra de arte, ni de atenerse a determinadas reglas o normas a la hora de hacer las cosas. Lo que importa es el simple hecho de crear, y sobre todo, de hacerlo con sinceridad, dejando que afloren los sentimientos y emociones, que la creación tenga significado y contenido y sea un reflejo de lo que está sucediendo en nuestro interior.
El tipo de terapia empleada en los niños afectados por el Tsunami es la denominada “terapia estructurada”, donde el terapeuta pide al niño que haga un trabajo determinado, en este caso se les enseña a a reproducir las imágenes en su mente. Muchos de ellos reproducen las olas, el mar y las personas que corren, lo que les ayuda porque sirve además como una vía de escape, una menara de desahogarse.
Para un tratamiento psicológico eficaz, es necesario que el afectado exprese sus sentimientos sobre un hecho concreto que ha desencadenado o puede desencadenar en un futuro un trauma. Estos sentimientos son generalmente muy difíciles de comunicar a través de las palabras, pero es necesario que afloren para poder tratarlos.
Dado que el arte ayuda a expresar de manera visual emociones y sentimientos, el Arte como terapia ha sido una herramienta clave para facilitar ayuda psicológica a los niños afectados por el Tsunami del sudeste asiático, y a nosotros, como espectadores, nos permite tener una visión directa de las emociones y el subconsciente de los niños afectados que vivieron el suceso en primera persona.

