(Barcelona, 1946)
Solano irrumpió en la escena artística en los años ochenta, y de inmediato se reveló como una opción de renovación efectiva del trabajo escultórico en metal, por el que en su día habían apostado con decisión Julio González y Picasso, y luego David Smith y Anthony Caro.
La acogida favorable de las propuestas de Solano se hizo patente en eventos como la Documenta de Kassel y las bienales de São Paulo y Venecia, tras los que la escultora pasó a exponer en los mejores museos, centros de arte y galerías de medio mundo.
La obra de Susana Solano se proyecta principalmente en forma de esculturas, utilizando materiales como el plomo, el hierro o la malla metálica. En sus obras, las estrictas directrices geométricas, llenas de metáforas, se combinan como formas sensuales y fluidas. Algunas de sus obras reciclan recuerdos de objetos de utilidad aparente que obtienen otro significado en el lenguaje personal de la artista.
En los últimos años, con el uso de la malla metálica, sus obras han adquirido un carácter poético en el que las formas, el volumen y el espacio hacen referencia a elementos naturales como el agua, la luz, y la tierra.
El interés por otras culturas y por el comportamiento del hombre en el medio natural la han llevado a investigar otros medios como la fotografía y el dibujo.
En la actualidad Susana Solano vive y trabaja en Barcelona.

