(Toledo, 1895 – Moscú, 1962)
Es uno de los escultores españoles más destacados del Siglo XX, y uno de los principales promotores de la renovación artística que tuvo lugar en España durante los años veinte y treinta.
A los doce años se trasladó a Madrid, donde se inició en la escultura al ingresar como aprendiz en un taller de escultura decorativa. En 1916 fue a Melilla para prestar el servicio militar y realizó sus primeras esculturas en piedra sobre temas africanos. Sus primeras obras reflejan, como en el caso de todos los escultores del momento, la influencia de Picasso, y están dentro de la estética cubista. En 1922, al pintor uruguayo Rafael Barradas, con quien entabló una gran amistad que sería decisiva para la posterior evolución de su obra y un estímulo para el desarrollo de su vocación. Barradas supo apreciar la profunda y poética personalidad de Alberto; le puso en contacto con las últimas tendencias del arte moderno, animándole a participar en la "Exposición de Artistas Ibéricos" que se celebró en el Retiro en 1925 y que dio a conocer a la vanguardia española. Las obras que presentó en esta exposición produjeron tal impacto, que un grupo de intelectuales solicitó de la Diputación de Toledo una pensión que le permitiera dedicarse activamente a la escultura.
Entre 1926 y 1936, fundó, junto con el pintor Benjamín Palencia, la primera Escuela de Vallecas, cuyo objetivo principal fue -como recordaba Alberto- "poner en pie el nuevo arte nacional, que compitiera con París". A ambos artistas les unió el mismo interés por los paisajes y las tierras castellanas y la búsqueda de un nuevo lenguaje, alejado del falso folklorismo imperante, que pudiera expresar las esencias españolas y los verdaderos símbolos de la tierra. Es en este momento cuando abandona el cubismo y se inicia en el surrealismo, llegando a desarrollar un estilo muy original y personal que le convierte en uno de los principales exponentes de la llamada escultura organicista.
La obra de Alberto es sencilla y poética; se inspira, como ha expresado Valeriano Bozal, en el pueblo, el campo y la naturaleza. En 1937 realizó, para el exterior del pabellón español de la Exposición Internacional de París, una de sus obras más célebres.
Entre 1930 y 1937, gran parte de la actividad de Alberto estará orientada a la docencia, tarea a la que se dedicará toda su vida. En esta época también colaboró con la compañía teatral "La Barraca", diseñando figurines y decorados. El desenlace de la Guerra Civil le sorprende en Moscú, ciudad a la que había sido enviado por el gobierno republicano para impartir clases de dibujo a los niños españoles que habían sido evacuados a la URSS. En Moscú pasará el resto de su vida hasta su muerte en 1962. En Rusia desarrolló, al margen de la escultura, otras facetas artísticas, dedicándose sobre todo a la pintura y al diseño de figurines y escenografías. A partir de 1956, Alberto vuelve a entregarse con entusiasmo a la escultura, realizando una serie de obras que se pueden inscribir en una línea entre el surrealismo y la abstracción lírica.
En 1970 se celebró, en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, la primera exposición antológica del artista. En esta exposición figuraban dibujos, pinturas, esculturas que abarcaban toda su evolución artística y, especialmente, la obra realizada en Rusia, casi desconocida en España. La familia del artista creó en 1974 la Fundación Alberto en Madrid, en la que se instaló una exposición permanente de sus obras.

