Ponç, Joan

Joan Ponç
(Barcelona, 1927 – Saint Paul de Vence, 1984)

Considerado como uno de los grandes representantes de la corriente surrealista en España y también uno de los artistas catalanes más destacados tras la guerra civil española.

Joan Ponç fue un mal estudiante que enseguida se interesó por el dibujo y la pintura. Su constante interés por lo mágico le lleva a interesarse por el surrealismo y su relación con el mundo del psicoanálisis de Freud. Entabla amistad con poetas como J. V. Foie y Joan Brossa, con quienes comparte visión artística. En esta primera etapa de la obra de Ponç se ofrecen visiones de un esquematismo primitivo en el que se mezclan los mundos interior y exterior y los seres que los habitan; figuras antropomórficas y vegetales llenan caóticamente la composición.

En 1947, con veinte años, se asocia al grupo La Campana de Sant Gervasi y también ese mismo año participa junto con Foie, Brossa y Arnau Puig en la creación de la revista Algol, de la que sólo aparece un número, pero que sirve como lugar de encuentro de una nueva generación de creadores.

Un año después funda la revista y el grupo Dau al Set junto con los pintores Modest Cuixart, Antoni Tápies y Joan Josep Tharrats, los escritores Joan Brossa y Arnau Puig, y el crítico J. E. Cirlot. La actividad del grupo marcará en Catalunya una etapa de renovación cultural y plástica apoyada en el pasado artístico más inmediato, truncado por la guerra civil: el surrealismo y dadaísmo de André Breton y, sobre todo, de Joan Miró. En esta etapa la estética surrealista de Ponç se afianza en la plasmación de elementos del mundo de la imaginación y del sueño en los que aflora el subconsciente. La figura humana adquiere mayor entidad y se desarrolla en paisajes alucinantes e irreales plagados de monstruos, de fantasmas, pero con elementos más reconocibles y cotidianos.

En 1949 Ponç expone en las Galerías Laietanas estimulado por Gaya Nuño y J. E. Cirlot y, ese mismo año, es invitado por Eugeni D'Ors a participar en el Salón de los Once, junto con Miró, Dalí y Torres García. A pesar de que el público y la crítica acogen su obra con incomprensión, Ponç decide continuar su trayectoria artística en su línea mágico-onírica.

En 1953 viaja a París y posteriormente a Brasil, donde permanecerá diez años. Su marcha a Brasil será, en gran medida, debida a la necesidad de alejarse de una modernidad que le perturba y a las diferencias que empiezan a aflorar en el seno del grupo Dau al Set, del que cada vez se siente más alejado. Realiza exposiciones individuales en el Museo de Arte Moderno de São Paulo y vive trabajando intensamente en un ambiente que le es propicio debido al amor por lo mágico que predomina. También en São Paulo crea L'Espai, una escuela dedicada a la investigación de las artes visuales.

En 1962 Ponç regresa a Barcelona. Restablecido el equilibrio interior, el dibujo de Ponç se hace minucioso y preciso, desapareciendo el horror vacui, y surge la técnica puntillista. No obstante, poco después, su nueva serie, Neurasténica, de influencia cinética, evidencia una nueva crisis.

Desde 1967 hasta 1970 entra en una etapa metafísico-geométrica en la que el óleo y el dibujo construyen formas elementales que contrastan con su barroquismo interior y donde la sensación de vacío sigue siendo dominante.

Ponç mantuvo hasta el final de su vida el universo onírico que había creado respecto de seres imaginarios provistos de elementos orgánicos e inorgánicos. Su mirada, siempre volcada sobre el interior de la existencia del ser humano y la misteriosa búsqueda de la relación entre los seres y las cosas, ha convertido a Ponç en uno de los artistas más originales y fascinantes.

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